miércoles 23 de septiembre de 2009

Zero.

"No me gusta que me pongan delante de los ojos lo que no puedo tener".

Y aparece. Y no sé qué hacer, qué decir, cómo actuar. El hamster en el interior de mi cabeza le da a la rueda como si fuera una turbina de avión, pero no sale nada ingenioso. Una parte de mí, la cuarentona soltera con ocho gatos, está furiosa, no tanto con él como con la vida misma, por ponérmelo delante de las narices cuando ni siquiera estaba pensando en él ni cuando quería verlo. La otra parte, la adolescente de dieciséis años hormonada y (pseudo) enamorada, está encantadísima de verlo, preocupadísima de su aspecto.

¡Despídete y lárgate! ¡No! ¡Dile que te acompañe! ¡No!

Oh, dios. Si ni siquiera es tan guapo, ni siquiera es sarcástico. ¿Qué demonios me gusta tanto?No creo que sean solo esas manos largas, elegantes y finas que nunca creí que vería en un hombre. Manos de pianista. O esos ojos, verdosos...

¡Annell, concéntrate, una señorita no babea en público!

Entonces es cuando un rayo de inspiración divina atraviesa los ciel... bueno, el corcho del techo de la tienda, y me golpea de lleno en el encéfalo. La iluminación me golpea con tal fuerza que quedo aturdida unos momentos. Luego, la bombilla parpadea y recupera su luz... ¡Mierda! ¡Ya sabe que me gusta! La cuarentona empieza a coger la batuta para encargarse de la situación y despedirse de forma seca antes de salir corriendo.

-- Anda, mira, ¿ya has visto esa figura?-- pregunta él.

Joder. Solo siete palabras y la cuarentona ha sido destrozada, seguramente por culpa de un infarto pelín prematuro. Indispuesta la sensata amargada, la adolescente de dieciséis años procede a arrebatarle la batuta, tomando el completo control de mi mente casi con lujuria.

Ya empieza. ¡Ya empieza! Sonrisa ingenua a las doce en punto. Metamorfosis al 50%. Abriendo los ojos en expresión de tierna sopresa. Cambio de voz: tono dulce, clase A. 95%.

-- No, ¿cuál?-- Comprobando. Sonrisa: activada sin problemas. Ojos: activados sin problemas. Cambio de voz: activado sin problemas. Metamorfosis completada al 100%. Empezar operación-- ¡Ay, un Ciel! ¡Qué pasada!

La adolescente, pese a su juventud, ha completado el cambio con una eficacia de militar. La madre que la trajo... Vamos, la mía. Demasiado tarde. Se ha hecho con el control completo del cuerpo. La cuarentona articula un débil "no... le gustas...", pero la adolescente la ignora abiertamente.

No más de tres minutos y caigo ante él como si siguiera siendo la misma niña estúpida de trece años que aun no sabía cómo engatusar O evitar a los entes masculinos que ejercieran atracción sobre mí.

Zero... me pregunto qué coño tiene. A parte de un don de la oportunidad un tanto discutible, obviamente.

Venga, empecemos de nuevo. "No me gusta que me pongan delante de los ojos lo que no puedo tener".

2 maullidos:

Butterflieswithoutwings dijo...

Andreeeeea!!

Una sorpresa y un placer tenerte por aqui!


Bah...esas metamorfosis son una putada; te lo dice alguien que prefiere el sexo al amor.


Un besazo guapa!

Angus dijo...

Qué delicioso texto!. Me ha encantado con todos sus dimes y piruetas. Un saludo.