Argh.
Me dan ganas de agarrar las tijeras de jardinería (aquellas con las que cortaba el bonsái pensando en cómo te gustaría más) y abrirme los antebrazos en zigzag.
Porque eso es lo que tienen que hacer los malos al final del cuento, ¿no? Morir. Morir para que los demás aprendan la moraleja de su historia.
Pero uno nunca se para a pensar si el malo es realmente tan malo, si el bueno es realmente tan bueno, o si la mariposa de la línea tres, en la página siete, era realmente una mariposa y no una polilla. Porque el narrador, nos dijo que era una maldita mariposa monarca a la luz de la cabaña de caramelo donde una bruja ardía asesinada por unos inocentes niños que empezaron a tragarse la casa de la pobre anciana. Como si no estuviera ya bastante chungo esto de las hipotecas, oye.
Igualmente, ¿qué se le iba a hacer? Como la anciana quería cenárselos, da igual que le destruyeran la casa; como la madrastra hacía limpiar a Cenicienta, da igual que su esposo se muriera sin dejarle un duro a ella; como Maléfica le lanzó una maldición a Aurora, da igual que la marginaran y la ignoraran solo porque viste de negro; como el lobo se comió a dos cerditos, da igual que llevara semanas sin comer y que encima, al final, los condenados cerdos se lo almorzaran a él. Según el cuento que tú lees, yo soy la mala. La loba, la bruja, la madrastra. Crees firmemente en ello, igual que crees que con unas frases sentimentales podré reconducirme y volver al camino del bien, al "felices para siempre".
A estas alturas, sin embargo, ya no sé qué soy. Los malos nunca se ven malos, pero los buenos tampoco se creerían malos. ¿Te has parado a pensar si realmente eres tan bueno? Puede que yo sea la mala de la historia; por eso acabo de coger las tijeras del bonsái, a ver si acabamos con este puto pastelote marca Disney. Pero, quizás, solo quizás, fuera una mariposa (bien, realmente una polilla) a la que le diste demasiada importancia en la página siete, línea tres, de tu vida.
Cambia de página, anda.
sábado 3 de octubre de 2009
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3 maullidos:
Sí, he hablado de eso algunas veces. Todos tenemos nuestras virtudes y defectos, y a veces, para bien o para mal, solo ven uno de los dos lados.
Saludos
Es extraño...
Quiero decir, tu dices que nadie se ha parado a pensar en que los malos son realmente tan malos o no. (A ver, está mal expresado pero tu me entendiste)
Y estoy totalmente de acuerdo contigo. Porque hay un subgenero de los malos, del que se tiene una idea predispuesta...
''Las/os otras/os"
Porque no, no siempre ''la otra'' es una mala pecora, una bastarda...
Ni siempre el seducido es el bueno. Porque, como tu bien dices...
Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.
y si te digo k hace un año k no entraba al blog y acabo de ver tu comentario?
en uno de mis blogs, el de slaves of sins, k esta un poco muerto... tengo k empezar a actualizarlo ahora k x fin tengo tiempo...
xo tengo otro secundario x si kierse echarle un ojo ^^ te agrego!
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